domingo, 2 de diciembre de 2018

Cómo hemos cambiado...

Esta semana, un amigo y compañero al que adoro, me mandó esta foto realizada en el 2012.

Lo primero que pensé fue: "cómo he cambiado" (refiriéndome a la cara que es lo primero y único que se aprecia), pero después de unos minutos empecé a realizar un pequeño escaneo de mi vida de entonces y de ahora.


Físicamente el cambio es obvio, ahí no tengo nada que decir, son 6 años los que han pasado y pasan factura (en la foto son 30 añitos y aún con cara de porcelana). Pero esa no fue la diferencia más notoria que sentí, donde veo marcada la diferencia es en la mirada, una mirada inocente con la que veía la vida (y ya llevaba encima algún que otro sufrimiento).
Ahora, veo que tengo una mirada diferente, ahora siento que miro diferente, que analizo las cosas desde otra perspectiva, que me sitúo en otro lugar para ver las cosas desde otro ángulo. 
No es ni mejor ni peor que la anterior, solamente diferente, y podría decir, que más madura y más realista.

Y entonces te preguntas: ¿Cuál me gusta más?
Y sin duda me respondo que prefiero la que soy ahora (aún con todas las pequeñas taras de salud que tengo). Es la que hay ahora y es lo que hay que valorar, el pasado ya se fue y el futuro es incierto, así que la mejor versión de cada uno está en el ahora, mañana ya veremos donde estamos.
¿Volvería a vivir lo anterior? Por supuesto, aunque haya sufrido fue una época muy chula y acepto que soy lo que soy en parte a todas esas vivencias. Lo viví desde el interior, desde lo puro, desde la inocencia de que todo saldría bien, y así quiero vivirlo. No tenemos que valorar las cosas por el momento de sufrimiento, hay que valorarlas por todos los buenos momentos que nos ha dado, y por suerte, a mí me dio muchos y me los quedo todos, todos se quedan en mi memoria (lo malo se acaba olvidando y lo bueno siempre nos hará sacar una sonrisa).

En esa época, tenía una casa de pueblo recién construida en otro pueblo diferente al mío (que experiencia más gratificante el poder construir una casa desde cero aunque demasiado dura al mismo tiempo), estaba casada y llevaba 3 operaciones en la muñeca derecha (2 de ellas en 2012).
En el presente estoy divorciada, vivo en el pueblo que he vivido prácticamente toda mi vida, he retomado la afición que más me gusta, la música, toco con 3 grupos diferentes a los cuales adoro a todos (es gente muy bonita con la que puedo compartir momentos geniales y eso no tiene precio), voy a ver las motos todos los años al circuito (y todo lo que hagan en Ricardo Tormo y tenga disponibilidad de ver), tengo mi propia casa y tengo a Cleo, una pequeña perrita que se hace mucho de querer.


Y dentro de todos esos cambios, puedo resaltar, que durante este tiempo he conseguido ver la vida tal y como es, bonita, digna de vivir, contenta con lo que tengo (que es mucho) y viviendo el presente sin pensar más allá. Aprendiendo todo lo que puedo y respirando todo lo bonito que la gente aporta (porque de todos podemos aprender).

¿Cosas positivas de estas épocas de cambio? El aprender sobre todo a ser yo misma, a saber lo que quiero y lo que no quiero, a priorizar correctamente, a saber disfrutar sola, viajar sola, ir al cine sola, a cenar a la hora que quiero y acostarme sin llevar normas... A ser pura, sin influencias de nada ni de nadie... A no tener MIEDO.

Y toda esta reflexión solamente viendo una foto recibida en el móvil... así es la vida, pequeñas cosas que hacen pensar en lo que eramos y en lo que somos y hacen ver todo lo andado. Hacen ver como hemos evolucionado, cambiado ,sufrido y reído...
Muchas veces pensamos que tiempos pasados son mejores y no es así, el pasado nos ha servido para crear nuestro presente, pero no olvidemos que lo único que tenemos es el ahora y es lo que tenemos que disfrutar, no perdamos el tiempo lamentándonos o pensando que ya llegarán tiempos mejores. Si pensamos en el pasado y en el futuro, la única realidad que tenemos es que no estamos viviendo, solamente estamos esperando para poder vivir.

La vida solamente pide una cosa y es que la vivamos, nada más. No podemos cambiar la duración de un día ni la puesta de sol, pero si que podemos cambiar la percepción de las cosas y a ver siempre la parte positiva de las cosas, porque como bien se dice: "los cambios siempre son para mejor".

Así que toca ponerse las gafas correctas para ver la vida tal cual es: PRECIOSA.

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